¿ Cuál es
el secreto
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El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, en cierto momento de su vida debe tomar una seria y difícil decisión.
Pasados los años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue
tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y
puntiagudo se curva , apuntando contra el pecho. Sus alas
están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se
hace ya tan difícil. Entonces, el águila tiene dos
alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación
que durará 150 días. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale a su vuelo de renovación y a vivir muchos años más. Muchas situaciones parecidas nos suceden a lo largo de la vida. Hay momentos en que parece que ya hemos dado en nuestro trabajo (familia, comunidad, grupo apostólico, parroquias) todo lo que teníamos, parecía como si hubiéramos agotado nuestra creatividad y que ya no tenemos mucho que aportar. Nuestra vida suele verse gris y envejecida. ¡ Estamos en un punto de quiebre !, o nos transformamos como las águilas o estaremos condenados a morir. Las transformación exige, primero, hacer un alto en el camino, tenemos que resguardarnos por algún tiempo. Mirar hacia adentro y comenzar un proceso de renovación. Sólo así podremos desprendernos de esas viejas uñas y plumas para continuar un vuelo de renacimiento y de victoria. Y ¿cuáles son esas plumas y uñas de las que tenemos que desprendernos?. Pues, cada uno puede identificarlas fácilmente en sus vidas: son aquellas actitudes, vicios y costumbres que nos impiden el cambio, que nos atan al pasado, a la mediocridad, a la falta de ánimo para empezar la lucha. En otros puede tratarse de resentimientos, complejos, baja o alta autoestima, que nos nublan la vista y la capacidad de ser objetivos con nosotros mismos. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres del peso del pasado, podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.
Es increíble descubrir en la Biblia, que ya salmista (1000 o 800
antes de Cristo) conocía el secreto de las águilas:
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